Datos nutricionales
Descubrimiento del yodo: primera pista
Invierno de 2008, Toronto. En una cita, nuestro fundador probó en un bufé un alga marina gris parda y gomosa. No le gustó el sabor, pero se la comió igual. Más tarde, en un cine frío, sintió tanto calor que empezó a quitarse capas de ropa. Era como si alguien hubiera subido su termostato interno. Siete años después, encontró la causa probable: el yodo de esa alga.
Lee el artículo completo: Iodine and Seaweed: First Clue (en inglés)